espejo

¿Qué ves cuando te miras al espejo?

En estos últimos días me he encontrado con dos amigas que hacía tiempo que no veía. Una  de ellas ha tenido 4 hijos y la otra 3 en poco tiempo. Y las dos tardaron menos de 10 minutos en sacar el tema de lo que han engordado en estos últimos años, tras la maternidad. Dicho sea de paso, una hablaba de 2 tallas de más y la otra, de 10 kilos, pero, sinceramente, yo las veo igual que como las recordaba.

Aunque es verdad que la sociedad va cambiando poco a poco y que hay iniciativas estupendas que quieren romper con los estereotipos de belleza impuestos (como por ejemplo, el trabajo de la fotógrafa Jade Beall, que puedes ver en www.jadebeall.com), las mujeres tenemos mucha presión por  cuidar nuestra imagen de cara al exterior.

Me gustaría recordar un vídeo de dove en el que se ve cómo las mujeres somos nuestras peores críticas:

 

Las quejas sobre la baja autoestima basada en la imagen y los complejos me llegan de todo tipo de mujeres, flacas, gordas, altas, bajas, etc…. Siempre me ha llamado la atención cómo las mujeres nos machacamos a nosotras mismas por nuestra apariencia. Y esto empieza desde muy pequeñas. Y sí, perdonadme, pero en este post voy a hablar más en femenino. Sé que también algunos hombres sufrís por no llegar a ser como esos otros de las revistas o la televisión, por vuestra calvicie o falta de músculos, por ejemplo. De hecho, estoy investigando sobre ello y espero escribir algo en breve.  Pero la presión social y mediática hacia las mujeres en estos momentos sigue siendo mayor. O quizá, además, las mujeres expresan estos complejos más abiertamente.

Muchas mujeres intentan disimular su baja autoestima o sus complejos, con maquillaje, determinado tipo de ropa, o incluso cirugía. Pero hay una línea muy fina que si se traspasa, puede generar graves problemas y convertirse en una patología.

Cuando mides 1,70 y pesas menos de 50 kilos es imposible objetivamente que estés gorda. Cuando todo el mundo a tu alrededor te dice que tu nariz es preciosa, dudo mucho que realmente tengas esa nariz de pinocho que crees tener. Pero lo importante aquí es que es tu realidad. Una realidad distorsionada y que puedes aprender a cambiar.

Dismorfofobia

La dismorfofobia o trastorno dismórfico corporal (TDC) es un trastorno mental que genera una imagen distorsionada del propio cuerpo. Se diagnostica a aquellas personas que son extremadamente críticas de su físico o imagen corporal a pesar del hecho de no tener un defecto o deformación que lo justifique. Algunas características de este trastorno son:

  • Es más probable que comience en la adolescencia, aunque se puede dar en todas las edades.
  • Se da más en mujeres que en hombres, y su origen está relacionado con factores hereditarios, de tipo genético, y también culturales.
  • Aparece en personas con baja autoestima, muy perfeccionistas y ansiosas.
  • Puede afectar a cualquier parte del cuerpo, pero hay algunas más frecuentes que otras: nariz, muslos, barbilla, pelo, rostro, y también en general a aquellas partes relacionadas con las curvas del cuerpo femenino. En hombres, se centra más en la musculatura. El 80% de estos pacientes cree tener afectadas varias partes del cuerpo.
  • Son frecuentes las conductas de comprobación del defecto, esto es, mirarse repetidamente en el espejo, pesarse o medirse varias veces al día, etc.

Cuando toda tu vida gira en torno a los defectos físicos, corres gran peligro de aislarte de los demás. Además, el tiempo que las personas con dismorfofobia consumen con estas preocupaciones incide seguro de alguna manera en sus estudios o en su vida laboral.

En muchos casos, la persona se somete a intervenciones de cirugía estética innecesarias, las cuales no suponen una solución, pues la nunca llega a estar contenta con el resultado de la operación.

Cuando alguien se centra sólo en sus defectos físicos, puede generalizarlo y creer que no es digno de ser amado como persona o respetado por los demás. En casos extremos, se puede llegar a la depresión, e incluso al suicidio.

Las personas con dismorfofobia necesitan atención psicológica para trabajar en la mejora de su baja autoestima y la relación con su cuerpo y su imagen.

Si crees que sufres  este trastorno, con ayuda puedes conseguir que tu autoestima no se centre sólo en tu evaluación física. Como siempre digo, hay que cambiar el foco de atención hacia tus aspectos positivos.

Lo importante es que no te limites a ti misma/o, que no te pierdas ningún plan que te apetezca sólo por enfocarte más en tu complejo que en el deseo.  

Termino este post con una reflexión que leí hace tiempo ya no recuerdo dónde: ¿Cómo conseguir un cuerpo perfecto para ir a la playa? 1- tener un cuerpo y 2- ir a la playa.

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