ajedrez

Rivalidad entre padres e hijos

Jaime acude a consulta porque ha llegado al límite. El Presidente de su empresa, del que Jaime es mano derecha, le ha dado un ultimátum: o cambia su actitud o tiene los días contados. Jaime tiene 42 años y es arquitecto, hijo y nieto de arquitectos de renombre. Nadie puso en duda que estudiaría arquitectura, ni siquiera él se permitió imaginar otras opciones. Fue un estudiante ejemplar y empezó a trabajar en cuanto se licenció. Pero allá donde iba todos le trataban como “el hijo de”. Al principio eso le gustaba, pero con el tiempo acabó odiándolo. Siempre a la sombra de su padre, siempre compitiendo de alguna manera para ser mejor que él, para demostrar a su padre y a todo su entorno que es el mejor en su trabajo. Esto le ha ido suponiendo a lo largo de los años un estrés adicional al que tiene en su día a día y ha hecho que su carácter se vaya enrareciendo. Se ha convertido en un jefe déspota. Ya no se fía de nadie, nadie es lo suficientemente bueno y si puede, pisa a los demás para llevarse él los laureles.

Puede que conozcas algún caso parecido al de Jaime. Encontramos ejemplos también en el cine o la literatura. Estoy segura de que a nadie le gustaría tener una relación como la que mantiene el personaje de la serie Juego de Tronos Tyrion Lannister con su padre, el todo poderoso Tywin. Portador de enanismo, Tyrion pasa toda su vida a la sombra del padre, cuyos logros cree que nunca será capaz de alcanzar. No cuento cómo termina la rivalidad, para no hacer spoiler :-)

Complejo de Alejandro

Lo que les pasa a Jaime y Tyrion se denomina en psicología “complejo de Alejandro”.

El complejo de Alejandro hace referencia al resentimiento del hijo contra el padre, ya que el padre no deja avanzar al hijo hacia sus propios triunfos o logros profesionales.

Este complejo debe su nombre de Alejandro Magno. Su padre, Filipo II, fue un gran conquistador. Se cuenta la anécdota de que Alejandro, al enterarse de los triunfos de su padre en las campañas militares, exclamó con ira: “Mi padre no me deja ya nada por conquistar”. Para Alejandro, su padre era un rival al que tenía que superar a toda costa.

En la Terapia de Interacción Recíproca, que es la escuela de la que yo parto, hablamos de “hijo espejo”, que es el que no tiene identidad propia, sino que sirve de espejo en el que se mira su padre. Este tipo de hijos suelen tener la profesión del padre o de la madre. Son niños a los que les faltó el amor incondicional, a los que ya desde los primeros años de vida se les admiró solamente por sus logros, no por su persona.

Pero en alguien con complejo de Alejandro, se une a lo anterior que todo lo que intenta conquistar ya estaba conquistado antes por su padre. No tiene méritos propios, siempre será “hijo de”. Incluso en algunas ocasiones, su propio padre no permite, de manera sutil, que su hijo le supere.

Las personas con complejo de Alejandro tienen un gran sentimiento de inferioridad, que se une a que no saben manejar la envidia. Si además resulta que son personas con poder o influencia, pueden llegar al extremo  de convertirse en personas déspotas o crueles con los que tienen a su cargo. Al tener como referente a un padre exitoso, va aumentando su inseguridad, que muchas veces se esconde, aunque pueda parecer contradictorio, tras actitudes de superioridad.

Si te has sentido identificado con Jaime, sabrás que es muy difícil deshacerse de este complejo, ya que hablamos hombres a los que no se os ha permitido tener deseos o iniciativa propios, por lo que si te alejas de lo que se espera de ti, se activan todas tus alarmas internas. Corres el riesgo de quedarte fuera del clan, con todo lo que eso conlleva. Lo primero, como siempre, es darte cuenta que tienes un problema. Lo mejor es cambiar el foco. En vez de enfocarte en lo que te falta para llegar a ser como tu padre, enfocarte en todo lo que tienes de positivo y en lo que te hace especial y único sin necesidad de competir. Y después, decidir si quieres seguir con la vida y el trabajo que llevas o es el momento de parar y redirigir tu carrera hacia algo más coherente contigo, no con lo que en un momento te dijeron que tenías que ser. De esta manera, podrás “destronar” a tu padre y empezar a reescribir el guión de tu vida. 

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>