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¿Cómo quieres sentirte en Navidad?

“Me gustaría dormirme en noviembre y despertar en febrero”. “Desde que se murió mi padre, el 1 de enero, mi familia no ha vuelto a reunirse por Navidad”. “Es la primera nochevieja desde el divorcio, no sé si voy a poder soportarlo”. Estas son algunas frases que me he encontrado últimamente en la consulta. ¿Qué tiene la Navidad que nos produce tantas emociones encontradas?

 

Por un lado, es la época más ruidosa y luminosa de todo el año y estamos contentos de tener unos días de vacaciones (quien las tenga) y de ver la cara de ilusión de los niños (y los no tan niños) en estas fechas. Nos reencontramos con amigos y familiares que no vemos demasiado a menudo. Planificamos viajes para disfrutar de la nieve o simplemente para celebrar el año nuevo.

 

Pero por otro, hay un porcentaje elevado de gente que siente un estrés en Navidad que no sabe gestionar. Llegamos a la cena nochebuena tras una media de unas tres o cuatro comidas o cenas con amigos, compañeros de trabajo o de clase, etc. A la vez, tenemos que dedicar tiempo (y dinero) a comprar regalos y las tiendas y centros comerciales suelen estar abarrotados.Y los niños ya no tienen colegio y hay que hacer encaje de bolillos para cuadrar sus horarios con los de los padres.

 

Además, esto de juntarse toda la familia a otros les suena bien, pero tú no tienes ganas de ver a ese primo o cuñado con el que no te hablas. Un informe del Centro de Investigación Familiar de la Universidad de Cambridge confirma lo que ya sabemos: en las épocas en las que se produce un contacto familiar superior al habitual, las posibilidades de que estalle algún conflicto aumentan exponencialmente, hasta el punto de provocar rupturas en el contacto entre padres e hijos. El estudio señala que las navidades son la época más difícil del año, seguidas por los cumpleaños, las fiestas con otras familias, los funerales, el Día del Padre o el Día de la Madre y el mes de diciembre en general.

 

Pero estas fechas no generan sólo ansiedad o estrés. Muchas personas sienten una gran tristeza en Navidad. Son fechas en las que nos acordamos más de los que no están, bien por una ruptura sentimental, porque que la familia está lejos o por la muerte de alguien cercano en los últimos meses.

 

Hay que tener en cuenta además que hay personas que se ven afectadas por el Trastorno Afectivo Estacional (TAE). Aunque estamos teniendo un invierno con temperaturas mucho más cálidas de lo habitual, los días son más cortos y tenemos menos horas de luz natural, lo que provoca que nuestro cerebro disminuya los niveles de serotonina y melatonina, encargados de regular los ciclos de sueño y vigilia y el estado de ánimo.

 

 ¿Qué puedes hacer si sufres de estrés o tristeza en Navidad?

 

  • No hay que estar feliz a todas horas. En estas fechas parece que todo a nuestro alrededor es alegría y la gente se siente obligada a estar contenta. Sin embargo, una buena gestión de nuestras emociones implica sentir la emoción adecuada a cada momento. Date permiso para sentirte triste, pero intentando no aislarte.
  • Deja que la vida te sorprenda, no adelantes lo que va a pasar. No te predispongas para lo malo. Quién sabe, ¡igual este año es diferente!
  • Presta atención a tu cuerpo, aprende a identificar en qué momento está empezando a sentir ansiedad o enfado. Busca un antídoto que te funcione, por ej: si sientes que te estás enfadando por algún comentario o que empieza una discusión en la mesa, puedes levantarte al baño o a la cocina y aprovechar para respirar profundamente unas cuantas veces, o distraerte fregando los platos…
  • Aprovecha los momentos que no estás en familia para realizar actividades placenteras o desestresantes: deporte, lectura….
  • Al menos una vez al día, pon el foco en lo que tienes, en vez de en lo que no tienes. Cuando venga un pensamiento negativo tipo “no tengo dinero suficiente para los regalos”, “no quiero celebrar nada sin mi exmarido”, etc… dale la vuelta y contrarresta esos pensamientos con algo positivo. Al principio este cambio igual te cuesta, pero seguro que tienes cosas por las que sentirte agradecido. (¡Y esto es muy útil para el resto del año también!) 

 

Las navidades tienen algo simbólico: se muere un año y nace otro. Es un momento de reflexión, de dejar atrás lo que nos hace daño y de abrirnos a nuevos retos y oportunidades. A mí me gusta empezar el año nuevo sin asuntos pendientes. ¿Y a ti?