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La importancia de las despedidas

El tema de la muerte hoy en día es un tema tabú. Incluso para mí, no es fácil escribir sobre ello. Sin embargo, hace unos días me recomendaron la película “Las invasiones bárbaras” y pensé que tenía que escribir un post sobre una reflexión que, “casualidad”, por otros motivos, llevaba ya días en mi cabeza.

La película trata sobre los últimos días de vida de un hombre con un cáncer avanzado. Su hijo, del que se había distanciado, su ex-mujer, sus ex-amantes y sus viejos amigos irán a reunirse con él para compartir sus últimos momentos.

La película refleja lo importante que es, tanto para el enfermo como para su entorno, poder despedirse y cerrar temas pendientes.

Hasta hace unos años, las personas morían muchas veces en sus casas, acompañadas de familia y amigos. Se realizaban velatorios en las casas, e incluso se transportaba el féretro a hombros hasta el cementerio. Sin embargo, cada vez se oculta más la muerte en nuestras sociedades. En las grandes ciudades, la gente suele morir en hospitales. La muerte se ha ido escondiendo, casi no se nos permite mostrar el sufrimiento, hay que recuperarse y volver a trabajar o a los quehaceres diarios a los pocos días. Como dice el refrán: “El muerto al hoyo y el vivo al bollo”.

Esto puede llevar a muchas personas a no superar una muerte, a no elaborar adecuadamente el duelo, a quedarse enganchada en el pasado.

El duelo es un acontecimiento vital estresante de primera magnitud. Cada duelo es un proceso único, hay tantos como personas. Sin embargo, hay ciertos factores que pueden hacer que sea más difícil superar una pérdida, como por ejemplo:

  • muertes repentinas o inesperadas
  • pérdidas múltiples
  • pérdidas inciertas (si no aparece el cadáver)
  • muerte tras una larga enfermedad terminal
  • muerte de niños o personas muy jóvenes
  • relación de dependencia con la persona fallecida

Es normal estar triste y tener ansiedad o incluso problemas de salud los primeros meses tras la muerte de alguien querido. ¿Cómo puedes saber si lo que te pasa es normal o si tienes un duelo patológico o complicado?

En general, el duelo se convierte en patológico si ha pasado más de un año y a raíz del fallecimiento, estás solo y aislado de los demás. Además, necesitarás ayuda si todos los días presentas algunos de estos síntomas:

  • Falta de metas y/o sentimientos de inutilidad con respecto del futuro
  • Sensación subjetiva de frialdad, indiferencia y/o ausencia de respuesta emocional
  • Dificultades en aceptar la muerte, no terminar de creértelo
  •  Sentir la vida vacía y/o sin sentido
  • Sentir que se ha muerto una parte de ti mismo
  • Tener hecho pedazos el modo de ver y entender el mundo, es decir, sentir que has perdido el control, la seguridad
  • Irritabilidad, amargura y/o enfado en relación a la muerte
  • Asumir síntomas y/o conductas perjudiciales del fallecido o relacionadas con él (por ej: empezar a fumar tras la muerte de un padre por cáncer de pulmón)

Si crees que tienes un duelo no resuelto, porque no pudiste despedirte o porque se quedó algún tema sin cerrar con la persona que has perdido, podría resultarte útil combinar alguna de estas tareas:

  1. Escribir una carta de despedida donde plasmes todos los sentimientos, tanto positivos como negativos. Debes escribir todos los días o al menos tres veces por semana durante 45 minutos o una hora. Cada vez que comiences, debes releer lo que escribiste en días anteriores. No importa que lo que escribas sea repetido.
  2. Crear un álbum de fotos especial o una caja de recuerdos que recoja la vida del fallecido. Esto puede hacerse en familia o con el grupo de amigos.
  3. Si todo lo anterior te resulta muy complicado todavía, puedes identificar algo que puedas hacer para ayudar a alguien. Es más fácil empezar haciendo algo por otra persona.

Y por supuesto, si se alarga demasiado y no consigues salir tu mismo del duelo, pide ayuda a un profesional :-)