Entradas

comunicación pareja

¿Puedes leer la mente de tu pareja?

Seguramente la respuesta a esta pregunta sea que no, pero que más de una vez te hubiera gustado poder hacerlo porque te habría evitado algún que otro problemilla de comunicación con tu pareja.

Aunque no puedas adivinar los pensamientos del otro, es muy probable que en tu vida tomes decisiones sobre tu relación como si fuera posible hacerlo. Esto es lo que en PNL (Programación Neurolingüística) se llama leer la mente, algo que es el origen de muchos problemas en la comunicación humana en general y de pareja en particular.

Una persona lee la mente de otra cuando dice saber, sin evidencia directa, lo que esa persona está pensando o sintiendo.

Esta lectura de la mente se puede dar en dos direcciones:

  • Cuando una persona supone saber lo que la otra piensa, por ejemplo: “Estaba triste, pero no lo iba a reconocer”. “Sé que lo que he dicho le ha sentado mal”. “Todos piensan que soy tonto”. También se da cuando pensamos que los demás son como nosotros mismos y reaccionan a las diferentes situaciones como nosotros lo habríamos, de ahí la famosa expresión de “cree el ladrón que todos son de su condición”.
  • Cuando le damos el poder a otras personas de leer nuestra mente, por ejemplo: “Si me conocieras, sabrías perfectamente cómo me siento”. Este segundo tipo de lectura de pensamiento se usa muchas veces para culpar al otro de que no nos entiende cuando creemos que debería hacerlo.

En consulta me doy cuenta que muchos pacientes dedican demasiado tiempo y energía a leer la mente de su pareja, a hacer presuposiciones. No se atreven a sugerirles algo que les apetece hacer. O se enfadan, se entristecen, etc, porque no consiguen la reacción que quieren en la otra persona. Una comunicación de calidad con tu pareja es fundamental para determinar vuestro futuro juntos. ¿Cómo salir de este bucle en el que muchas veces nos metemos por leer la mente? Aquí está la receta mágica:

PREGUNTA

+

PIDE

Primero, pregúntate a ti mismo: ¿Cómo lo sé? ¿No estaré generalizando? ¿Hay otros puntos de vista o explicaciones posibles?

Y después, pregunta a tu pareja. Busca el momento más adecuado, en el que estéis a solas y tranquilos. Dile cómo te sientes (sin buscar culpables) y pregunta directamente sobre aquello que estás haciendo las presuposiciones. Por ejemplo, un paciente me comentó una vez que creía que estaba agobiando a su pareja porque quería tener hijos, pero la realidad es que hacía muchos meses que no hablaban del tema y él no se lo había preguntado directamente.

Sé que esto es difícil, sobretodo la parte de pedir. Puede que no sepas expresar tus deseos, o incluso que sientas que no te mereces hacerlo. O quizá te han enseñado que las mujeres tienen que ser sumisas, o que los hombres fuertes no muestran sus sentimientos… Cada uno hemos vivido una serie de experiencias que hacen de filtro a la hora de comunicarnos con los demás. El primer paso para mejorar la comunicación con tu pareja es darte cuenta de estos filtros.

Te propongo un sencillo ejercicio para empezar a pedir a tu pareja, que a la vez seguro que os ayuda a recuperar aspectos positivos de la relación que quizá se habían ido abandonando, por el motivo que sea.

El bote de los deseos

Cada miembro de la pareja prepara su propio bote de los deseos, con diez deseos escritos en papelitos de colores. Los deseos deben ser concretos y fáciles de cumplir por la otra persona. Tienen que estar formulados en positivo. Por ejemplo: “No fumar en casa” podría formularse mejor “fumar en la terraza”. O “Que me des un beso de buenas noches antes de dormir”.

La tarea consiste en que cuando un miembro de la pareja desee cumplir un deseo al otro, puede abrir el bote y coger un papel. Si cumple el deseo, tira el papel. Si en ese momento no le apetece realizarlo o no puede, lo devuelve al bote y coge otro. Cada uno tiene que estar atento a que en su bote haya siempre diez deseos.

De esta forma, la pareja recupera el pedir de una forma abierta al otro.

Una variante de este “juego” es el “bote de deseos sexuales”, o realizar un “talonario sexual”

¡Desde aquí os animo a crear vuestro propio bote de los deseos! Leer más