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El límite entre la vocación y la obsesión

Whiplash, de forma muy resumida, es una película que trata sobre la relación entre un profesor de un conservatorio muy elitista y un ambicioso alumno, baterista de jazz.

El profesor es un narcisista que utiliza métodos que rozan el masoquismo con sus alumnos. Es un personaje que daría para una tesis, pero en quien quiero centrarme es en el alumno, Andrew.

Andrew es también un narcisista, pero de distinta manera a su profesor. Está dispuesto a todo por triunfar, por ser declarado un genio de la batería, por formar parte de la historia del jazz.  Es por esto que aguanta el  maltrato y la manipulación de su profesor, que se escuda tras el “esto lo hago por ti, para que llegues a ser el mejor”, llegando un momento en el que decide apartar de su vida todo lo que no sea ir a clase y ensayar, incluida a su novia. Y se encierra en casa durante horas, sin dejar de tocar, aunque le sangren las manos. 

No haré más spoiler por si quieres ver la película, que de verdad merece la pena. Pero “Whiplash” me hizo reflexionar sobre cómo una vocación o un trabajo con el que al principio disfrutabas, pueden llegar a convertirse en una obsesión que te va destruyendo poco a poco. 

Andrew se convierte en un adicto al trabajo. ¿Cómo saber si esto te está pasando a ti? La diferencia entre la adicción al trabajo y trabajar mucho reside en que el adicto está desprovisto de un regulador interno que dice cuándo tienes que parar. Quizá te veas reflejado en uno o varios de estos supuestos:

  • Tienes tendencias compulsivas relacionadas con el trabajo duro, trabajas muchas horas y con un alto nivel de esfuerzo.
  • Tienes dificultades para relajarte después de trabajar.
  • Necesitas tener el control y eres incapaz de delegar. Te defines como “perfeccionista”.
  • Muestras desinterés hacia todo lo que no sea trabajo, lo que conlleva un deterioro de tu vida familiar y social.
  • Tu valoración y autoestima están en función de tus logros laborales.  Necesitas que se te reconozca socialmente por tu trabajo.

Puede que hayas llegado a esta situación por muchos motivos: presiones económicas familiares, temor a perder el trabajo, ambición excesiva por el poder o el dinero… Incluso porque el ambiente en tu casa es tan malo que prefieres quedarte trabajando, o que utilices el trabajo como refugio para escapar de otros problemas. El caso es que, aunque el origen del problema es importante, lo que importa de verdad es si quieres encontrar una solución.

Porque sabes que esos problemas para relajarte y esa tensión continua puede derivar, si no lo ha hecho ya, además de en aislamiento y destrucción de tu familia, en diversos problemas de salud como enfermedades cardiovasculares, gástricas, hipertensión, musculares y ansiedad. Por no hablar de que algunas personas llegan a consumir sustancias tóxicas para aumentar el rendimiento laboral y superar el cansancio y la necesidad de dormir.

Puede que sepas que estás destrozando tu vida familiar y tu salud, pero no sepas cómo salir del círculo vicioso en el que estás inmerso.  Porque como dice mi maestro, Roberto Aguado: “Lo importante no es saber lo que hay que hacer, sino ser capaz de hacerlo”.

Hay que saber parar cuando algo nos está haciendo sufrir. No hablo de abandonar, sino de:

  • Tomar conciencia de cómo te encuentras ahora mismo físicamente: ¿Cómo está tu cuerpo? ¿Te has acostumbrado a tener continuamente dolores de cabeza, o de espalda, o quizá problemas estomacales? ¿Cómo duermes?
  • Y también tomar conciencia de  cuál es tu situación personal, laboral y familiar: ¿Pasas tiempo de calidad con los tuyos? ¿Hace cuánto que no tienes relaciones sexuales con tu pareja? ¿Tus hijos te reclaman? 
  • Replantearte una situación cuando está llegando al extremo de hacerte daño mental y físico.
  • Parar, reconectar con lo que te motivaba al principio y dirigir tu carrera de manera que vuelvas a sentirte satisfecho, encontrando el equilibrio entre la vida laboral y la personal. 
  • Aprender técnicas  y herramientas de manejo del estrés

En definitiva, de reescribir el guión de tu vida.